IRUNMANÍA I
Mira que hacía tiempo que, pese a la proximidad, tenía olvidada a Irún, una ciudad de gratos recuerdos en aquellos tiempos en los que era obligado lugar de paso para aquellas visitas a Francia, que se hacían con excusas tan variopintas como, por ejemplo, comprar "duralex" o fromage de Camembert y en las que además de traerte alguna pieza de aquellas vajillas o varias cajas del cremoso queso, siempre volvías con algunas revistas o algunos libros estratégicamente colocados debajo del asiento y, si había suerte, con alguna película en la retina, de aquellas que el sanguinario general enano no dejaba estrenar en España. Luego, si había tiempo, parabas a merendar en "Aguirre", una pastelería de las de toda la vida que hoy todavía existe, donde junto a una taza de chocolate saboreabas unos maravillosos croissants recién horneados y el éxito de haber sorteado a los carabineros, sabiendo que tus productos de contrabando estaban ya a salvo.
Ahora, he vuelto a una especie de fase de Irunmanía por culpa de Tony y ayer, a pesar de que hacía un día de perros, volví a recalar por El Aranaztarra, para echar unas parrafadas de toros. Claro, que algo tienen que ver también las geniales tortillas de Mariaje, que junto a otras exquisiteces disfrutamos en el almuerzo acompañadas de un CVNE reserva del 92 que estaba de levantar la txapela. Una mujer admirable, que pese a los problemas físicos que se han convertido en su calvario, todavía tiene ánimos en sus días menos malos para echar una mano en el bar y humor para acoger con simpatía y cariño a los visitantes. Dios los cría y ellos se juntan, se suele decir, y en este caso es verdad que al lado de un gran tipo hay una gran mujer. Así que, otra buena mañana en la que, entre las declaraciones de Esplá en Zaragoza y un montadito de sardinillas, la presencia de Camino y El Viti en Bruselas y unos pinchos de tortilla de setas y bacalao, lo mal que, salvo honrosas excepciones, se han portado sus compañeros, agravio comparativo incluido, con Paco Cañamero y un fenomenal queso de tierras salmantinas, y las próximas cosas que vamos a hacer en El Chofre y unos tragos de excelente Rioja, dimos regalo al cuerpo y a la mente. Más al primero ciertamente, porque de momento, y hablando de la fiesta y sus cosas, es inevitable que haya historias con las que te sulfures, aunque quizá ésto tampoco sea tan malo y a veces venga bien como ejercicio de higiene mental.
Apareció Txikito, no sé si muy recuperado de su caos hepático, pues a pesar de que él diga que lo han dejado como nuevo, luce un color amarillo albero bastante sospechoso y que denota lo contrario. Al ver lo que estábamos bebiendo nos dijo que el prefería una txopera bien servida del tinto peleón que tiene Tony para el txikiteo, en lugar de esos lujos, mariconadas y delicatessens; claro, que lo que no advirtió es que se iba a ventilar una cada cuarto de hora. Su característica incontinencia verbal, potenciada por los efluvios etílicos, terminó derivando en un galimatías de imposible comprensión que prometió aclararnos en un próximo artículo. Aunque no me fío yo mucho, porque con el pavo subido se le escapó que había recibido ofertas del Engominado Audaz para hacerse cargo de la corresponsalía de Mundo Choto en la zona Norte, y de una revista, “Ovasiones, o así se llama” dijo, para cubrir el hueco recientemente dejado por un célebre y dinástico desinformador. Seguramente mal no lo iba a hacer, teniendo en cuenta que iba a mentir muchísimo menos que los sujetos a los que, presuntamente, podía llegar a sustituir. Una fanfarronada, probablemente, porque cuando quise sacarle unas fotos para ilustrar el post exigió derechos de imagen pidiendo una botella de litro y medio de Piérola crianza 2002, como la que me regaló Tony, por cada instantánea. Ante la, por otra parte, obvia negativa, se marchó rezongando y amenazándonos con que hoy iba a acudir a la cena de entrega de premios a los triunfadores de la temporada que organiza en un hotel de San Sebastián la "nueva" Unión Taurina Guipuzcoana, y nos iba a poner verdes antes los máximos representantes del taurineo provincial. Éso sí que lo pusimos en cuarentena, porque conociendo a Txikito y teniendo en cuenta los 50 € que cuesta el cubierto, no se acerca por allí ni jarto de txoperas de wisky.


socrates2005 dijo
Que envidia me dais, buena mesa, buen vino , charla de toros y buena compañía. Qué más se puede pedir?.
Por cierto, José Antonio sale en la foto con una prominente barriguita. Debe cuidarse porque "no pesan los años, sino los kilos". Dale un saludo de mi parte
21 Octubre 2006 | 04:15 PM