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En el post del pasado día 25, ¿A las ocas?, ¡que les vayan dando!, Charro me reprochaba, con razón, que hubiese hablado de un lugar donde se comía chachi y no hubiese dado su dirección en beneficio de posibles visitantes de Donosita. Lo subsané en comentarios y a la vez me dio la idea de ir realizando sucesivos posts en los que ir reseñando diferentes establecimientos que pueden merecer la pena ser visitados. Ésos, que por unas razones o por otras, generalmente y en muchas ocasiones por intereses creados, no aparecen en las innumerables guías de pinchos editadas, muchas de ellas con marcado carácter comercial, y que no desmerecen en absoluto a los considerados templos de la cocina en miniatura. Generalmente, los que han seguido manteniendo en sus barras el pincho tradicional, de siempre, y no han caído en la sofisticación de elaborar unas tapas con nombres rimbombantes, espectacular presentación o extrañas y atrevidas mezclas, para poder cobrar al cliente el doble o el triple. Y empezaré por mi barrio, Gros, donde curiosamente se encuentras dos lugares de culto, Aloña-Berri y Casa Bergara de los que hay literatura a mansalva en las publicaciones a las que me refiero y que sin cuestionar, ¡Dios me libre!, sus excelencias me parece que se ha exagerado demasiado. Tiempo habrá para realizar un recorrido por el resto de bares y tascos de San Sebastián, pero empezaremos por los que más conozco y de los que soy habitual.
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Y si de la catedral hemos hablado, no podemos dejar de hacerlo de algunas de las basílicas, hay varias, como por ejemplo el Urtxori-Bi, en la c/ Bermingham, 17 haciendo chaflán con la c/ Secundino Esnaola. A mitad de camino entre la nouvelle cuissinne y el pincho clásico, pero con precios asequibles y moderados posee, también, una larga oferta de caprichos para engañar el hambre o para matarla, en función de lo que vayas a consumir. El crepe de hongos y txangurro, la seta con jamón y pimientos, y el ciervo con puré de manzanas y castañas, que rondan en torno a los 2 €, son opciones para los que buscan sutileza y sofisticación, mientras que las "picantillas" en dos variedades y sobre todo su, a mi juicio, banderilla estrella, consistente en rebanada de pan, lonchita de jamón ibérico, pimiento del piquillo, anchoa en salazón, huevo duro y mahonesa coronada por un hermosos langostino, éstas por 1,30 €, seguro que satisfacen a los que no quieren adentrarse en aventuras. Grifo de Cruzcampo, aceptable vino de poteo, y una oferta que va cambiando semanalmente en la que puedes degustar un crianza de Rioja o de Ribera del Duero por 1,20 €. Cierra, ¡qué casualidad!, los jueves por descanso semanal.


Betialai, ahora mismo te mando una foto del Pedro de Pavlov regurgitando jugos, provocados por tu pluma.
Los redactores de la guía Michelín se han puesto a temblar.
¡Uf, Miguel, los "gástricos" se me han "alborotao"!. Gracias por ese sugerente recorrido que me gustaría recorrer en conjunto.