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Otro que merece los honores de basílica es el Bar Bixente en la c/ Doctor Delgado, nº 3. Con apenas diez años de ubicación en el barrio ha sabido atraer una fiel clientela a base de trabajo y profesionalidad, presentando una exuberante barra en la que también se dan cita los productos de siempre en compañía de elaboraciones más atrevidas pero siempre perfectamente identificables y justificadas por el equilibrio de sus recetas. A la típica tortilla de patatas hay que sumar las croquetas, los mejillones rellenos o los champiñones en salsa al razonable precio de 1,10 €. Pero, quizá, el éxito les haya llegado de la mano de otras especialidades algo más osadas y que han sabido armonizar a la perfección. El pastel de txangurro, servido en un crujiente hojaldre en forma de concha, la kokotxa de bacalao en salsa verde en su punto de gelatinosidad y de cocción, el milhoja de tomate Raf rebozado, relleno de queso fresco y anchoa en salazón, el crepe de puerros y gambas son pinchos de alto nivel y ninguno sobrepasa los 2,10 €. No tiene restaurante, propiamente dicho, pero en sus mesas se pueden degustar excelentes cazuelitas de bacalao en varías formas y unos suculentos callos caseros que acompañados de una selección de pinchos, o con una buena ensalada por delante, pueden dejar plenamente satisfecho al más hambriento. Posee además un excelente surtido de embutidos ibéricos y, por temporadas, una más que notable cecina de León para tomar en bocatas o en raciones. Cañero de Cruzcampo, vino de txikiteo a buen nivel y variedad en caldos de reserva. No aparecer por allí los miércoles porque está cerrado.
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De la saga de los Ormazábal, hosteleros de la c/ 31 de Agosto, en la Parte Vieja, desde que San Sebastián es puerto de mar, regentó junto sus hermanos el Gaztelu en la citada calle a lo largo de varias décadas. Hace algo más de un año decidió independizarse y se instaló en un local que parecía maldito, pues en los últimos veinte años pasaron por él cinco ó seis manos distintas sin conseguir levantar el vuelo. Rebautizado como Gaztelu Txiki, en la c/ Carquizano, 3, todo parece indicar que, salvo sorpresas o vaivenes propios de esta clase de negocios, el establecimiento se va a ir asentando. Gracias, claro, a que se ha convertido en el auténtico paraíso de algo, tan sencillo y complicado a la vez, como es la croqueta. Si excelente es la de jamón, 1,25 €, resultan asombrosas las de espinacas y gambas, o las sabrosísimas de hongos, 1,50 €, un prodigio de cremosidad y delicadeza en su bechamel que va acompañada de generoso relleno. Excelente y jugoso el revuelto de champiñones, 1,25 €, y un lujo los canutillos rellenos de mousse de centollo, y el taco de bacalao al pil-pil,1,50 € ambos, como pinchos más destacables, aunque si vas con hambre te puedes comer con toda confianza el mostrador entero. Grifo de Amstel y buen vino de poteo, destacando el clarete de Cigales. Tiene comedor, donde se puede comer el menú del día por 8,50 € los días laborales y 15 los festivos u optar por una carta no demasiado extensa pero de garantía. Cierra los lunes por descanso semanal.
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Desde tiempo inmemorial en la c/ General Arteche, 6, el Bar Ricardo, es cita obligada para los amantes de las gambas con gabardina. Más que con gabardina las hacen con una finísima tempura que sirve, simplemente, para dar cobertura a tres gambas de muy buen tamaño ensartadas en un palillo que salen de la fritura jugosas y plenas de sabor. Calamares a la romana, croquetas y a veces, si le da por ahí a la cocinera, unos suculentos pimientos rellenos de atún completan la oferta de fritos variados del local que se cobran a 1,10 €. Acompañando a éstos, y al mismo precio, otra selección de pinchos clásicos como tortillas variadas, patatas, anchoas o bacalao, ensaladilla rusa y buenos tacos de bonito, sin olvidarnos del chipirón relleno en su tinta, configuran la oferta de este local de los de toda la vida. Los fines de semana suelen llevar buen marisco: centollos, langostinos, nécoras, bígaros, según mercado, para consumir en el bar o para comprar al peso. Cañero de Keler 18 y vino de batalla flojito, 0,90 €, por lo que es aconsejable gastar un poquito más y pedir algún reserva conocido. Cierra los miércoles para descanso de sus habituales clientes.
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Muchas gracias por todas las molestias que te estas tomando, en recorrer a disgusto todos estos sitios, para poder contárnoslo.
Espero no tardar mucho en recorrerlos para comentarlos una vez contrastados.
Es una pena que hace unos días no tuvieras tan genial ocurrencia, pues este viaje ninguno de mis cicerones taurinos pudo acompañarme, aunque si me acompañaron otros amigos de la zona.
Espero que pronto podamos disfrutar juntos de todos estos sitios, sin faltar a una visita que tengo pendiente de tiempo inmemorial a la Taberna de Toni.
No veas, Charro, los sufrimientos que estoy acarreando para escribir estos posts con lo poco amigo que soy de frecuentar lugares como los que describo. No dudes, sin embargo, que si vienes por aquí estaré encantado de hacer el recorrido contigo, pese al tremendo sacrificio que conllevará hacerlo.