¡ UNA PENA !
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No fue para tirar cohetes, pero fue una corrida de toros. Variada en su presentación, bien armada y con un trapío adecuado para la plaza de toros de Las Ventas. El encierro de Victorino tuvo argumentos suficientes para justificar una vez más su presencia en la primera plaza del mundo, aunque fue una pena que la respuesta dada por dos de los toreros que se enfrentaron al mismo no fuese la que cabía esperar en semejante compromiso. José Ignacio Uceda no pudo con el flojito primero y estuvo por debajo de él y, a excepción de los lances de recibo, anduvo a la deriva con el cuarto, en el que en ningún momento se confió, sumido en un mar de dudas, dubitaciones, cuando no afligimientos, y aunque el toro tenía su guasa estuvo lamentable el de Usera dando, así mismo, un penoso mitin con la espada, algo que siempre se ha considerado su fuerte. Lástima, porque fue un torero en el que confiamos en sus inicios, aunque se ha convertido como muchos de los que se han pasado la vida apuntando sin disparar en una especie de azucarillo que se ha ido diluyendo para pasar finalmente, y si nadie lo remedia, a las filas de los que están más acabados que el café que me he preparado hoy por la mañana, a la hora de desayunar.
Más que pena, dolor. Dolor para la vista el vestido con que compareció César Jiménez que deberá preguntarle a Francis Montesinos, su diseñador, qué folclórica le dejó colgado en su encargo para endosarle, previo arreglo se supone, semejante engendro. Claro que antes se tendría que preguntar él qué coño pintaba en esta corrida y, sobre todo, si sus mentores están haciendo el trabajo adecuado. Porque si no le han dicho que a esta clase de toros no se les puede tratar de la misma forma que a la babosa imbécil, al carretón, a la tonta del bote con que tiene por costumbre enfrentarse, quiere decir que no están haciendo muy bien su trabajo y se están llevando la pasta por arte de birli birloque. Y es que el de Fuenlabrada, no se sabe si por la ignorancia apuntada o por qué carajo, se pasó toda la tarde intentando hacer las mismas trampas y utilizando los mismos trucos baratos a los dos Victorinos que le tocaron en desgracia, y le pusieron en evidencia, que a los toritos comerciales y artistas que le arreglan en ferias. Con el agravante, además, que de algo debería estar avisado, aunque el tiempo y los triunfos fáciles todo lo borran, cuando sus comienzos estuvieron auspiciados y dirigidos por el titular de la ganadería que hoy tenía enfrente.
Y pena también que a López Chaves le tocase un segundo muy justito de fuerzas, que midió mucho, desarrolló sentido y terminó por ponerse gazapón, y que en el quinto estuviese como “la pelos” con la espada. Valiente y sabiendo lo que hacía toda la tarde, dio la lidia que correspondía al primero de su lote que, por lo que acabo de comentar, no ofrecía posibilidades de lucimiento y metió en el canasto a su segundo un toro que comenzó tobillero y rebañando al principio de faena, pero al que a fuerza de exponer y de hacerle las cosas con verdad consiguió sacarle unas tandas por ambos pitones que tuvieron su mérito. Una actitud encomiable la del salmantino que explicó de una manera sencilla, sin ningún tipo de alharacas, cómo un torero se tiene que presentar en La Monumental madrileña ante esta clase de corridas y la forma de resolver la papeleta.
Una corrida de toros, como decía al principio, en la que nos congratulamos de poder ver seis animales distintos, ninguno especialmente bravo, algunos pecando de blandos pero todos con casta, que tuvieron diferentes comportamientos y que por éso hicieron que el público estuviese en todo momento pendiente de lo que ocurría en el ruedo. Unos toros que nos pueden gustar más o menos, pero que exigen a los que tienen delante que les enseñen la credencial que demuestre que son toreros. Uno, la tenía en el bolsillo y la enseñó, los otros dos, ¡una pena!, no pudieron mostrarla, no sólo porque no la llevaban, sino porque, posiblemente, no tenían ni la más repajolera idea de lo que les estaban pidiendo.
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Fotografías: José Ramón Lozano



Pedro García Macías dijo
Pues de acuerdo Miguel...así lo "vi" yo también...no fue la mejor del "paleto" pero tuvo muchos matices especialmente casta y presentación, aunque como bien dice el amigo Álvaro no sobresalió en el caballo... la "carnicería" de los montados, lo habitual, aunque a Victorino a veces lo tratan mejor que a otros hierros de los mal denominados "toristas", en esta ocasión no fue así...lo del "modelo de Montesinos", pues eso....Uceda otra vez que "apunta y no dispara"...López Chaves muy digno, torero con "casta" y oficio ante el lote que le tocó en suerte.
3 Mayo 2007 | 07:54 AM