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Al final sólo se lidiaron cuatro toros de la ganadería titular, José Escolar Gil, por falta de trapío de los otros cuatro que completaban los ocho que embarcó el ganadero. Cabe preguntarse, ¿cómo serían los toros desechados si los dos primeros que saltaron al ruedo pasaron el reconocimiento?. Mansos, embistieron con la cara arriba y recordaron a las famosas alimañas que de vez en cuando salían procedentes de este encaste Albaserrada, antes de que Victorino comenzase a transformar su ganadería. El 1º medio se dejó aunque embistió sin excesiva fijeza y salió suelto. El 2º se revolvió y buscó el cuerpo de su matador sabiendo lo que se dejaba atrás. El 3º muy rajado y con genio. Y el 4º de medias arrancadas y buscando las zapatillas del torero. Remendaron la corrida dos toros de Hernández Plá (origen Santacoloma , procedencia Buendía) correctos de presentación. El 5º cumplió en el caballo e hizo cosas de bravo, sin embargo, quizá por no recibir la lidia adecuada, fue desarrollando sentido a lo largo de la faena de muleta para finalizar embistiendo echando las manos por delante y con la cara alta. El 6º manso y avisado por el pitón derecho, desarrolló mucho sentido y planteó dificultades. Los seis, en mayor o menor grado, para bien o para mal, fueron encastados.
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El Fundi no terminó de acoplarse con el primero, el más manejable de toda la corrida, lo mató feamente y se eternizó con el verduguillo. En el cuarto tiró por la calle de en medio, quizá porque pensó, creo que acertadamente, que lo suyo era aliñar. Fue pitado en los dos, más que por no estar bien, que no lo estuvo, tal vez, porque entre el de Fuenlabrada y un sector del publico venteño existen ciertas rencillas del pasado. El burgalés Ramos se quitó como pudo de encima al segundo y se equivocó posiblemente al brindar el quinto al respetable. Un toro que hizo concebir esperanzas en los primeros tercios, pero que en la muleta aprendió enseguida seguramente porque a este tipo de toros hay que procurar primero poderles y una vez conseguido empezarles a dar pases. Eso, ni más ni menos, es lo que hizo Robleño con los dos mansos, pregonado el sexto, que compusieron su lote. En los dos estuvo valiente, firme, profesional y con oficio. En ambos se la jugó y los pases de mérito que obtuvo fueron, de alguna forma, sacar leche de una alcuza. Y en el sexto llegó el primer agravio comparativo de la feria. Si ayer se concedió una oreja polémica, pero que al fin y a la postre se llevó en el esportón Javier Valverde, ¿ha hecho menos méritos hoy Fernando Robleño para obtener el mismo premio?. Pienso que la petición vino a ser similar o si se me apura mayor y, sinceramente, creo que el de San Fernando de Henares ha estado en conjunto y dadas las condiciones de los toros mejor que el salmantino. Lunes novillada con ganado de Guadaira (origen Juan Pedro, procedencia Jandilla) para Emilio de Justo, Pérez Mota y Pepe del Moral (nada que ver con La Lirio, según creo). Si no se produce un súbito cambio de opinión, que todo puede ser, aprovecharé como hacen los baretos de alcurnia, las tascas en general y hasta los antros de mala muerte, para cerrar el chiringuito por descanso semanal.


Uf, qué alivio leer ésto después del desmadre de ayer en Las Ventas. Coincido contigo en casi todo. Robleño no me termina de convencer, creo que vende más moto de la que tiene, pero en cualquier caso me merece todo el respeto del mundo.
Un matiz, si me permites: más que encastados, los toros de ayer lo que tuvieron fue poder.
A ver hoy (hace un viento de cojones).
Independientemente de que te guste más o menos, ya se sabe aquello de los gustos y los colores, lo que hay que pedir a un torero es que trate de estar por encima de sus toros. Creo que ayer Robleño cumplió con esa máxima, algo que, reconociendo la dificultad que tuvieron enfrente, no se puede decir ni de Fundi, ni de Ramos.
Sigo manteniendo que los toros fueron encastados. Un toro puede ser encastado en manso o encastado en bravo, tener casta de la buena o de la mala. Luego, esa casta puede conllevar y conlleva, generalmente, poder. Si confluyen estos ingredientes la cosa, al margen de bravura o mansedumbre, se suele traducir en fiereza, un palabro que como recordarás fue el que elegí para el meme de hace unos días, y la fiereza indefectiblemente provoca emoción, algo de lo que por desgracia cada vez estamos más privados cuando acudimos a una plaza de toros, y que cuando hace su aparición consigue que no nos aburramos.
El viento ha sido, de siempre, una dificultad añadida que ha tenido la plaza de Las Ventas. Por éso, además de buscar los terrenos más resguardados del mismo, en caso de no encontrarse y aunque no sea tal vez muy estético, existe el recurso de ayudarse con la espada como hizo ayer Robleño. Yo he visto formidables naturales de Antoñete ejecutados de esa guisa.
Un abrazo.
No estoy de acuerdo hoy en nada contigo, Betialai, el Señor se qpiede de mi. Hablo de la ganadería de Escolar, para mi gusto una mansada con peligro, ah, y tampoco creo en lo de la casta buena o mala. La casta es un termino absoluto: casta. Yo cuando dudo en Tauromaquia llevo la cuestión a los seres humanos y me explico mucha cosas ¿Un hombre o mujer con casta mala? A mí manera de ver, no. Un hombre p mujer con casta, todo lo dem`´as depende de como se le hagan las cosas, mayormente heridas, cuando al animal lo tenemos que llevar al caballo y al hombre (o mujer) así mismo humillarlo.
Yo tampoco creo en la mala casta. Si hay casta es buena, y si hay casta se ataca no se defiende.
Estoy con Betialai en casi todo.
Albaserrada, solo una pregunta: A diferencia de un borrego, manso, carretón, que se va a tablas y elude cualquir pelea, ¿como clificas tu a los toros mansos, como los que nos ocupan, cuando toda las fenas, las seis, se hacen en el centro del ruedo, sin eludir la pelea?. Porque te recuerdo que ninguno eludio la pelea para irse a tablas.
Saludos
El domingo alguno se rajó, escarbó, salían del caballo que echaban chispas. Esas peleas no son de toro encastado.
La casta sólo puede ser una cualidad buena y no mala. Muchas discursiones se han tenido, y se tendrán, sobre este tema. escribiré largo tendido sobre él. ¿Genio o casta? No es lo mismo. Muchas veces he oído: si un toro es manso no puede ser encastado
Vicente, un simple paseo por el diccionario de la RAE basta para ver que bravura y casta no son sinónimos, de la misma forma que, como bien dices, tampoco lo son casta y genio. Si en casta nos quedamos con la cuarta acepción (por ser la encaja de lleno con el tema que estamos tratando), ésta nos la define como "especie o calidad de algo". Evidentemente la calidad puede ser mejor y peor y estar sujeta a ser considerada buena o mala.
El término bravura se refiere a una cualidad, es decir a un carácter o a una manera de ser que se puede tener o no tener, pero no es susceptible de ser mejor ni peor, ni puede considerarse buena o mala.
En cualquier caso no es nueva la discusión en cuanto a si se debe confundir casta con bravura y el término "encastado en manso" está ya inventado hace mucho tiempo. Ha sido un tema, apasionante, que se ha tratado en muchos foros y que seguro seguirá dando mucho juego, pero creo que tanto en las personas, como en los animales o en las plantas una cualidad nunca puede ser lo mismo que una calidad.
Vicente no me contestas a la pregunta y me dices lo que a ti te perece. Por otro lado la acepción genio, nunca la he leído, ni se la he oído decir a nadie, para definir un toro pero la de casta si.
El Cossío en el apartado, El decálogo de toro de lidia.
1.Casta. Generación o linaje. Línea de ascendencia o descendencia de los hierros actuales. Dícese de casta al toro de procedencia conocida. 2. Conjunto de caracteres hereditarios que un determinado individuo recibe de sus ascendientes, independientemente de que se manifiesten, o no, al exterior. 3. Figuradamente, genio, poder de combatividad que demuestra el toro en su lidia. Es la acepción más divulgada. Si ese poder es suficiente, al toro se le denomina de casta, con casta o encastado. Pero hay que distinguir el toro de buena casta o el de mala casta. Ambos se diferencian, en la dosis de nervio y de genio que estos tienen. Si estos se presentan en exceso, se está ante el toro de mala casta o mal encastado y en el extremo opuesto se mostrará el toro de buena casta o bien encastado. Atendiendo únicamente a lo que se podría llamar cantidad de combatividad según estén por debajo o por encima de la suficiente para la lidia, se habla de poca casta, poco encastado o de mucha casta o muy encastado, encaja en este apartado el término descastado, aplicado al toro que no muestra síntoma alguno de combatividad.
Pues eso, un saludo