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La verdad es que poca cosa se puede decir de la corrida de ayer que se limitó a ser un espectáculo soso, aburrido y descafeinado en el que, salvo el sobresalto que sufrimos con la impresionante voltereta que se llevó El Cid lanceando de capa al segundo de la tarde y algunas fases de la faena de muleta al tercero, pocos momentos fueron dignos de mayor reseña. Muy descastados, mansurrones, blandos, desigualmente presentados, aunque correctos de cabeza, y todos ellos manejables fueron las cinco babosas que echó al ruedo Alcurrucén y el que apareció como 5º bis, tan inválido o más que el titular al que sustituyó, perteneciente a Hermanos Lozano, es decir el segundo hierro de la casa. Por destacar a alguno menos deleznable que los otros citaremos al 3º, que por lo menos tuvo a bien tener algunas aceptables embestidas, idiotas éso sí, pero al fin y al cabo embestidas. Muy acertado Ponce en su papel de ATS, quien posiblemente y aunque no nos lo hayan dicho, dado el tiempo que lleva ejerciendo tan benéfica actividad, debe haber alcanzado ya la categoría de MIR; nos demostró con esmero, delicadeza y exquisitas maneras como se deben cuidar a los bóvidos tullidos, algo que a mí sigue sin entrarme en la cabeza porque siempre he pensado que debe ser el torero quien debe cuidarse, a sí mismo, de los toros. Pero, en fin, debo estar equivocado porque, incluso ayer sin ir más lejos, alguien me ha contestado a un par de preguntas que hice en otro blog que, a veces, el mérito de un torero puede estar en torear no habiendo toro delante. He zanjado el asunto porque comprenderéis que a mis años me resulta de todo punto imposible entrar en esa discusión, lo mismo que no me sentiría capaz de polemizar con nadie que intentase persuadirme que se puede comer sin comida, o que el general Franco fue un tipo cachondo, progresista convencido, acérrimo liberal y ejerció durante cuarenta años como paladín de la democracia. Si semejante entelequia sale, además, del teclado de alguien que se postula como aficionado no quiero ni pensar la percepción que tendrán sobre el tema los simples componentes del público clavileño. El Cid volvió a dejar patente lo que nos hemos cansado de repetir en muchas ocasiones. Su toreo no es igual con esta clase de semovientes que con toros de verdad. Ese concepto de mano bajo, de obligar al morlaco, de poderle, que tantos y justificados triunfos le ha dado es imposible llevarlo a cabo con esta basura con cuernos y, en consecuencia al no poder practicarlo, por mucha voluntad que ponga, su labor ante estas tontas del bote nunca puede llegar a emocionar porque sistemáticamente será anodina y absolutamente vulgar. Fue Tejela quien con el tercero, el menos indecente del encierro, consiguió algunos estimables muletazos y quién sabe si hubiese tocado pelo si no llega a matar como “la tacones” de un horroroso bajonazo, una estocada caida y trescientos cincuenta descabellos. Afortunadamente, esta vez los del blanco pañuelo tuvieron a bien contenerse y dejarlo en el bolsillo para mejores ocasiones. En cualquier caso me gustó bastante más Matías que el día que salió por la Puerta Grande.
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Y ya que ha salido el tema, llevamos 5 Puertas Grandes 5, y queda todavía mogollón de feria. El Juli, Castella y Tejela eran de los que pusimos como fijos en la quiniela Tony Hernández y yo. Otro que entraba en los pronósticos era Talavante, pero de momento no ha venido. Con los cuatro citados, la previsible de algún rejoneador y la posible sorpresa de un novillero se completaban las seis que habíamos augurado tirando por lo bajo. Pero para llegar a las ocho que estarían al otro lado de la horquilla quedan dos; vamos a levantar las cartas y a desvelar quienes serían esos dos protagonistas futuribles. Uno, naturalmente, El Cid que es como si jugase en casa y hay que apostar con él fijo a ganador. El otro, Curro Díaz al que la gente aprecia y tiene ganas de hacerle definitivamente torero de Madrid, o más de lo que ya lo es. Claro, que al faltar Talavante nos queda un hueco para completar esas ocho, a priori, exageradas salidas a hombros, y yo sigo insistiendo que, al menos, ésas se van a producir; así que habrá que señalar algún “reserva” que bien pudiera salir de los que vengan la última semana a las mal llamadas corridas toristas, o que repitiese alguno de los que ya han salido camino de la calle de Alcalá, incluso que se diesen ambas circunstancias con lo que el señor Hernández y el que esto suscribe nos habríamos quedado cortos y con cara de tontos. Por cierto, en caso de acertar absteneros de hacernos consultas esotéricas y otras zarandajas, porque advertimos desde ahora que no tenemos la más mínima intención de ejercer como videntes, y mucho menos profesionalizarnos, aunque haya otros en muy diversos campos, oficios y disciplinas que, con muchísimo menos méritos que nosotros, no tienen el más mínimo rubor en hacerlo. Hagan juego, señores, hagan juego que todavía hay tiempo. Hoy toca numerito ecuestre ante unos pobres bichos legal y reglamentariamente mutilados, lo que me va a venir fenomenal para descansar y cambiar un poquitillo el chip ya que soy de los que opinan que los caballitos están muy bien para los tiovivos. Pero, ¡ojo!, la Casquería Mari Puri no tiene pensado echar mañana el cerrojazo y, de momento mientras no se anuncie lo contrario, parece que siguen con la oferta.


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