UNA HISTORIA DIFERENTE
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Como me temía, y dije anteayer al final del post, la corrida de Dolores Aguirre lidiada ayer en Las Ventas ha estado marcada por un declive en cuanto a bravura y casta que parece que va adueñándose de esta ganadería. Ese declive que viene ya de atrás ha quedado evidenciado con seis toros bien presentados, ciertamente, pero que han demostrado ser mansos, tener muy poca casta y la poca para colmo mala, y han desarrollado peligro, buscando tanto las zapatillas como las yugulares y han sabido lo que se dejaban atrás. Pero a pesar de todo esto, una corrida de toros, no de babosas y, por tanto, capaz de poner emoción en el ruedo y conseguir que nadie se aburriese, algo que hoy en día no suele ser lo habitual cuando se acude a una plaza de toros. El quinto, el más propicio al lucimiento, aunque también ha tenido sus dificultades y el primero y el cuarto los más complicados. Corrida para estar firme ante ella y a la que se debía de lidiar dando a cada uno su tratamiento particular, olvidándose de faenas standars, pues cada toro requería la suya. Ganado, tal vez, a la antigua usanza con el que el toreo sobre las piernas, el macheteo y la faena de aliño podían tener plena justificación. Toros para intentar estar por encima de ellos, poderles y matarlos lo más dignamente posible.
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El Califa sorteó el peor lote de la corrida. Un primero rajado y poco menos que imposible y un cuarto con instintos asesinos, que casi arranca la cabeza a Pablo “Pirri” en el tercer par de banderillas, y que se quedó corto y tardo en la muleta donde cada vez que pasaba a regañadientes buscaba lo que se dejaba al otro lado de la tela. Quizá con otra lidia distinta a la estereotipada y al uso que le dio su matador se le hubiese podido, pero está claro que con los recursos típicos del toreo moderno no se suele poder con toros que recuerdan a otros tiempos. Algo parecido le ocurrió a Gómez Escorial que, por la misma causa, no se puede decir que estuviese por encima de sus oponentes. En su dos lidias, amén de no poder obtener un solo momento de lucimiento, lo único que propició fue el acrecentar, más si cabe, los defectos de sus toros que terminaron por resultar de todo punto incompatibles para realizar con ellos una faena de las consideradas normales y típicas en la moderna tauromaquia actual. Otra cosa fue la historia de Rafael Rubio “Rafaelillo, que sí entendió a los dos astados que tuvo enfrente y a los que por ser diferentes aplicó distinto tratamiento y en ambos casos acertado. Se la jugó sin alharacas, con honestidad y valentía en el segundo, una alhaja con dientes, que se frenó a mitad de viaje, le midió al milímetro y le buscó con pertinaz insistencia. Le hizo bien las cosas al quinto, por abajo, con temple, llevándolo tapadito, sacándole meritorios pases con la diestra. Lo intentó y también se puso con la zurda, pero ahí el toro no pasaba e hizo bien en desistir porque para entonces ya le había podido y había conseguido algo tan sencillo y elemental, a la vez que difícil e inusual en los tiempos que corren, como es el estar por encima de él. Una pena que no estuviese acertado con los aceros, porque de haber matado de otra forma a sus toros hoy estaríamos hablando de un triunfo legítimo y de peso. Una actuación, en cualquier caso, importante la de este torero murciano que ojalá le sirva para ocupar, entre tanto mediocre y tanta calcomanía, un puesto más acorde con lo que exhibió en la tarde de ayer, que no fue poco. Hoy toros de Celestino Cuadri para Pepín Liria, Curro Díaz (¿se moverá el marcador de Puertas Grandes?) y Javier Valverde. No garantizo que pueda verla, porque entre mis horarios laborales y el desembarco previsto con Tony para mañana jueves en la Villa y Corte va a ser dificilillo, aunque se hará lo que se pueda.


dealvaro dijo
Si Madrid dio lo que le dio a Talavante el año pasado sin salir por la puerta grande, bien le podría pasar lo mismo a este pedazo de torero que vimos ayer ante semejante (e interesante) moruchada.
¡Nos vemos en la comida del viernes!
30 Mayo 2007 | 08:00 AM