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Hay que ver como pasa el tiempo o como ciertos acontecimientos trascendentales se mantienen frescos en la cabeza y al echar la vista atrás te parece que no puede ser tanta la lejanía porque aún se mantiene vivo el recuerdo de algunas cosas como si se hubiesen producido ayer, o como mucho antes de ayer. Hace tres décadas, tal día como ayer, millones de españoles podían votar libremente tras cuarenta años de haber visto cercenado un derecho fundamental de todo ser humano y otros muchos millones teníamos la posibilidad de acercarnos por primera vez a unas urnas. Otros, desgraciadamente, se quedaron en el camino y no pudieron volver a poner en práctica algo que ya hicieron en un tiempo pasado y hubo quien, quizá porque su existencia no fue muy larga en el tiempo, no tuvo esa oportunidad jamás. Es, tal vez por éso, por lo que para mucha gente esta fecha no pasa desapercibida y tiene todavía un componente casi mágico y, a la vez, el valor añadido ser un hito que marcó un antes y después.
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Tuvieron que suceder muchas cosas después de fallecido el dictador para que al pueblo se le devolviese la voz y la palabra. Antes de que por las emisoras de radio y en la única televisión que existía entonces sonase en las voces de Jarcha la emblemática canción Libertad sin ira, como algún tiempo antes lo había hecho Habla, pueblo, habla, transcurrieron dos años y medio larguísimos en los que la represión y la incertidumbre fueron denominador común en la vida de un país decidido a romper con unas cadenas y con un pasado que lo mantuvo mudo a lo largo de cuatro décadas. Tuvo que ser un hombre formado dentro de aquel llamado Movimiento Nacional, Adolfo Suárez, quien desde dentro terminase con el antiguo régimen y así iniciar un camino que iba a tener todavía muchos escollos hasta llegar a ese 15 de junio de 1977. Un Suárez al que, quizá, no se le haya agradecido todavía, ni se le haya reconocido lo suficiente el haber tenido la valentía de enfrentarse a lo que se enfrentó y el haber conseguido llevar a buen fin una empresa que en aquellos momentos no era fácil.
Tiempos de zozobra que comenzaron a parecer menos sombríos cuando un 9 de abril, Sábado Santo, nos enteramos que el PCE acababa de ser legalizado y pudimos vislumbrar que la cosa iba en serio y que las elecciones que ya se anunciaban próximas iban a ser realmente democráticas. El resto ya se sabe, una victoria del partido coyunturalmente creado por el propio Presidente del Gobierno, que se adjudicó un teórico espacio en el centro político, sin una ideología propiamente dicha y en el que se alinearon gentes de distinto pelaje que pasado el tiempo se fueron decantando, ya de forma individual, en función de lo que en verdad eran y representaban dentro de la política. Pero, y a pesar de ciertos vaivenes que culminaron con el fallido golpe de estado del 23 de febrero del 81 y que pudieron abortar y dar al traste con aquel esperado y necesario cambio en un país moderno y europeo, sojuzgado por una tiránica y anacrónica dictadura todavía en el último tercio del siglo XX, los cimientos estaban puestos y arraigaban con fuerza en un pueblo que hace treinta años supo dar un ejemplo de madurez al mundo.
Por éso, llegando esta fecha, y aunque es inevitable al recordarla el mirar de reojo al pasado, yo pienso que lo que verdaderamente importa es que lo hagamos mirando hacia el futuro y me fijo en muchos de los que estáis enlazados a la derecha de este blog. En gente como Juan, Isra, Noe, Covi, Victoria, Leti, Rosa, Jon, Vicente, que todavía ni tan siquiera habían asomado su cabeza en este mundo y que son la esperanza de los que fuimos testigos en vivo y en directo de ese paso. A todos ellos que, en definitiva, son y serán los encargados de seguir construyendo un mundo mejor y más justo en el que la libertad, el bien más preciado que puede tener el ser humano, pueda continuar presidiendo los destinos de todos va dedicada esta canción.
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PD: He tenido que modificar el título del post y el resultado, ya veis, parece más bien una condena. Nada más lejos de la realidad, pero no lo pude publicar ayer como hubiera sido lo adecuado. Tuve un mal día y pasé un trago amargo tal y como podréís comprobar si leéis el artículo titulado Vetado... Ea, ea, ea, el taurinismo se cabrea, publicado en El Chofre por Juan Antonio Hernández. Pero éso es otra historia de la que ya hablaremos.


Recuerdos de tiempos pasados, continuación de los otros más duros contra el dictador, que vivimos con lucha seria, ilusión a tope, que como bien dices sentaron, con una madurez fuera de lo que algunos esperaban y no desaban, los fascistas, que un día si y otro también, provocaban a la mayoría del pueblo con sus actitudes y asesinatos, que supimos "aguantar" y no entrar al trapo. Magnífico post, betialai refendado por la canción que marca bien lo sucedido.
He leido lo del amigo Toni y espero ansioso tu post al respecto.
Un abrazo.
La verdad es que uno siente orgullo cuando vive momentos históricos. Obviamente no vivó aquellos días de hace 30 años, pero me hubiera encantado estar allí. Sobre todo porque la gente de hoy en día no parece valorar adecuadamente lo que fue aquello y lo que significó. Y todo para que algunos jóvenes consideren votar como algo engorroso y olviden el sufrimiento que hubo que pasar para llegar a ello.
Todos por la libertad, sin duda. Y sin ira.
Como politóloga, el descontento de los jóvenes hacia la política me resulta extraño. No obstante, soy consciente de que quizás el bicho raro soy yo. Muy politizada desde la infancia, aunque en la versión gore y opuestamente radical a lo que soy hoy, mi interés por lo político siempre ha ido más allá.
Como vosotros soy de las que piensa que hay que votar siempre, aunque sea en blanco, y las mujeres, si cabe, con más razón.
Son cosas que me molestan a partes iguales, el que se nos meta a todxs lxs jóvenes en el mismo saco apolítico; y el que la gente, en el concepto más amplio del término, no acuda a las urnas.
Buen post.
Los jóvenes no acudimos a votar porque los políticos de hoy en día nos dan asco, a mí particularmente me pasa eso. No hay ni un político que me inspire la suficiente confianza para darle mi voto a nivel nacional, yo solo ejerzo el voto a nivel local porque luego puedo ponerlo de vuelta y media.
un saludo