VARIOS DíAS, VARIAS COSAS
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Además de pasar ya el mal rato de Tolosa, del que ya tuvisteis noticias en el post del pasado día 19, han ocurrido a lo largo de estos últimos días una serie de cosas, algunas bastante significativas, que no me gustaría pasar por alto sin comentarlas. Podríamos comenzar cronológicamente y remontarnos al día 17 en Barcelona con la reaparición de José Tomás, algo que por lo leído en diferentes medios y blogs tuvo, quizá, más de suceso social y mediático que de acontecimiento taurino, porque, si bien se llenó la Monumental barcelonesa después de muchos años, todo parece indicar, y ojalá me equivoque, que ésta no va ser la tónica general del resto de la temporada y más bien obedece a un hecho puntual y enormemente publicitado que propició que se poblasen los tendidos con cantidades ingentes de espectadores llegados de otras latitudes. Por otra parte, el éxito del reaparecido torero de Galapagar me da la impresión que queda devaluado por un público no demasiado exigente y sí bastante propicio a juzgar sin excesiva objetividad lo realizado por el diestro. Si a éso añadimos que los toros de Núñez del Cuvillo no fueron, precisamente, lo que suele ser deseable a trapío para lidiarse en una plaza de primera, habrá que convenir que la esperada vuelta del galáctico no fue todo lo halagüeña que muchos esperaban y que otros han querido ver.
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El día 21 saltó la noticia que siguió coleando a lo largo de la semana, y que es posible que todavía siga haciéndolo, de la retirada de Morante. Algo que por momentos nos ha hecho pensar si no habrá habido más de algún aficionado que se haya vestido de luto, a juzgar por algunas reacciones, a mi modo de ver, absolutamente desproporcionadas que se han ido sucediendo. Cierto que el de La Puebla había concitado la atención de un sector de la afición en la presente temporada, y que nadie duda a estas alturas de que se trata de un torero diferente, capaz de lo mejor, algunas veces, y en bastantes más ocasiones de las que sería deseable también de lo peor. Pero de ahí a hacer una tragedia por su nueva espantada media un abismo y tampoco creo que sea de recibo que muchos de sus fieles traten ahora de responsabilizar a Rafael de Paula, buscando una especie de cabeza de turco en alguien que puede haberse, tal vez, sentido tan engañado como cualquier acérrimo partidario del veleidoso diestro sevillano.
Volvía a cobrar protagonismo José Tomás ese mismo día 21. Y no exactamente positivo tras la escandalosa, por paupérrima, presentación de los toros de Domingo Hernández y Garcigrande en la plaza de Alicante, lo que unido a su blandura, descastamiento y mansedumbre hicieron que una tarde más de expectación se viese convertida, como muchas veces sucede, en tarde de decepción. Si a ello le sumamos el gravísimo percance sufrido por un empleado de la plaza, en el sexto toro, quizá por una deficiente dirección de lidia, es natural que el pagano no saliese dando palmas de alegría del festejo. Máxime si a ese mismo pagano, como oportunamente denuncia Israel Cuchillo en un excelente post, se le acomoda entre barrotes como si se tratase de un hamster o del mismísimo Cachuli. Tres días después, festividad de San Juan, nos llegaba la noticia de que Alejandro Talavante, quien para muchos es una especie de clon o fotocopia de Tomás, se dejaba un toro vivo en la plaza de Badajoz. Cabe esperar que se trate de un hecho aislado y que nada tenga que ver con ese querer parecerse al recientemente reaparecido que, como se recordará, intervino en su última época en algún episodio semejante, porque aunque estos sucesos son siempre reprobables no debemos olvidar que mientras uno había demostrado muchas cosas en los ruedos, el otro tiene todavía casi todo por demostrar. Y dicho día, alguien que también supo en su momento demostrar que fue torero y fue figura indiscutible de la fiesta exhibió en Muro (Baleares) una imagen patética de sí mismo, como quedó reflejado oportunamente en Taurofilia y donde Bastonito se lamenta, lo mismo que lo hacemos nosotros, del bochornoso espectáculo que ofreció quien, en su día y tras ganárselo por méritos propios, ocupó un lugar destacado entre los que se vistieron de luces en los años 80.
Comenzaba, también, el pasado domingo la feria de Burgos que este año estrena nuevos empresarios. Una feria que se ha visto marcada desde el inicio por las sustituciones que, como consecuencia de los percances sufridos por un buen número de matadores en los diversos festejos de las diferentes ferias en honor de San Juan que se han ido celebrando a lo largo y ancho de la geografía taurina, han hecho que se hayan tenido que remendar los carteles originales, dando la sensación que tras un esfuerzo inicial de los nuevos responsables del coso del El Plantío por ofrecer un serial que invitaba a que se incrementasen los abonos en la plaza burgalesa, una vez conseguido su objetivo no se han esforzado mucho en echarle imaginación al asunto y han optado por no arriesgar demasiado en la contratación de los nuevos espadas que suplan a los que se han ido cayendo por las razones arriba apuntadas. De lo que está ocurriendo en el albero de la que en su día se llamó “la puerta del Norte”, en términos taurinos, tenéis información cumplida y fiable en el blog de Ghosty, donde Leti nos está contando con precisión y claridad lo que pasa, y lo que no pasa, tarde tras tarde. A imagen de lo realizado en Burgos, tampoco parece que haya sido muy imaginativa la decisión de la casa Chopera que anuncia que no habrá sustituto para Morante, en la corrida de El Ventorrillo que éste debía lidiar el 13 de agosto en Illumbe junto a Manzanares y Talavante, que queda en un mano a mano entre los dos últimos. Esperemos que hoy a las doce del mediodía, hora en que se presentan los carteles de la feria de Azpeitia, podamos seguir diciendo que en la villa del Urola continúan haciéndose las cosas bien, como en los últimos años, y nos presenten unas combinaciones serias y atractivas que sigan consolidando a los “San Ignacios” como uno de los seriales más interesantes de cuantos se dan por estas latitudes.


La condesa de Estraza dijo
No entiendo por qué determinado aficionados consideran el summun del fracaso dejarse un toro vivo. Depente. Servidora, y muchos aficionados más vimos una corrida en Madrid en que se fueron tres, sí tres, propiedad de Alfonso Albaida que lidiaba como "Marqués de Albaida". Esa sí que fue una corrida histórica, en el cartel Antoñete, que a sus dos toros los mató a la última, Curro Romero, que a uno lo cazó como pudo y el otro se le fué vivo a los corrales, y Rafael de Paula que se dejó vivo a los dos. El gitano no le dio un solo lance ni pase a su lote, se refugió en terrenos del 7, donde siempre se le quiso, y dejó que pasara el tiempo trastos en mano y con unas hechuras inolvidables allí plantado sin inmutarse.
Claro que una no está a favor que los matadores se dejen los toros vivo. Pero ¿a quién de ustedes no se le ha ido una res viva jamás? Lo grave no es que te toquen los tres avisos (Rafael El Gallo, por ejemplo) una determinada tarde. Lo grave es entender el toreo como un ejercicio vano, sin jugarse un alamar como conducta desde que uno es novillero, declarar lo de Finito, ser quince años máxima figura del toreo sin que te hayan pegado un tabaco importante, creerse que fuera de cacho y apuntando al bajonazo cae la orejita y ya tiene una pasapiri para todas las ferias. Resumen: prefiero un torero como el señor Cagancho, el día de su alternativa no sé si se le fue vivo un toro o dos, a toda esta tropa de pegapases que padecemos. Perdón Bitialai si me he extendido en mi comentario, estoy que ardo, caballero.
30 Junio 2007 | 08:04 PM