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Y no lo digo por la primera corrida de la feria celebrada ayer con toros de Cebada Gago, de la que tenéis referencia a través de El Chofre y la galería fotográfica comentada de Tony, que fue un festejo en el que los toros, mansurrones y discreta e irregularmente presentados, donde hubo algún zambombo mientras que otros simplemente se taparon por la cara, escasitos de fuerza y todos con su chispa de casta, estuvieron, en general,por encima de los tres toreros que les cupieron en suerte: Padilla, Salvador Cortés e Iván Fandiño. Como muestra una foto que no me resisto a dejar de publicar en el blog, lograda por esa indiscreta cámara del señor Hernández, don Juan Antonio, en la que puede verse el despropósito al que está llegando el segundo tercio cuando es protagonizado por sujetos como el payaso de largas patillas, ridículas monteras y chillones vestidos, conocido como El Ciclón de Jerez.

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Mas bien me refiero a que tuvimos la suerte de gozar de la visita de Leti (Ghosty) que se acercó desde Burgos para pasar el día con nosotros y así conocer Illumbe, coso del que obviamente no creo que se llevase una buena impresión. Menos mal que, pese a no hacer lo que se dice un tiempo espléndido, la chiquilla tuvo la oportunidad de pegarse un buen chapuzón en La Concha lo que no deja de tener su encanto y nosotros de poder fardar en los toros de la compañía de una moza guapa, lo que tampoco está al alcance de todos los mortales y lo que compensa de alguna forma, y con creces, de las carencias que hubo que sufrir a lo largo de dos horas y cuarto de espectáculo. Ahora, habrá que convencerla para que repita el próximo domingo y se acerque el día de los Victorinos, día del cerrojazo de la Semana Grande, para que podamos decir lo mismo del fin de la feria. Mientras haya un principio y un final feliz, lo que ocurra en medio carece de importancia, igualito que lo que ocurre en la fiesta si no hay toro.