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Sucedió antes de ayer en Linares, en Santa Margarita, una plaza con connotaciones de tragedia que por lo acaecido hace sesenta años quedará siempre ligada a la historia de la tauromaquia. Y es que tenía que pasar; dice el refrán que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe y era una simple cuestión de probabilidad matemática, o de pura estadística, que alguno de los animales que está lidiando terminase acertando y haciendo carne en el Mesías de Galapagar. Por muy arregladitos de pitones que estén y por mucho que pertenezcan a encastes en los que se ha echado tanta agua al vino, para conseguir el toro artista, convirtiéndolos en auténticos subnormales genéticos, alguno podía llegar a tener un remoto recuerdo de lo que fueron sus antepasados y acertar, aunque fuese de casualidad, a meter el asta en el cuerpo del torero.-Lo que no puede ser es que una tarde sí y otra también alguien que ejerce la profesión de matador de toros vea que sus pies son sistemáticamente levantados del suelo y no se aplique en intentar averiguar la razón de por qué esto sucede y de poner los medios para tratar de evitarlo.
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Dijo en alguna ocasión Alfonso Navalón, del que acabamos de conmemorar el segundo aniversario de su marcha, que José Tomás no sabía torear. Fue en algunas de las cosas, muy pocas, en las que discrepé con el gran maestro de la crítica, porque durante sus primeros años José toreó, y muy bien por cierto, toda clase de toros. Se podía discutir su estilo y su hetorodoxia , pero lo que no cabe duda es que, pisando unos terrenos comprometidos, se colocaba en la distancia y sin tomarse normalmente ventajas, se traía al toro toreado, le cargaba la suerte y lo remataba atrás, quedándose colocado para engarzar el siguiente pase. Llevándolo embebido en la muleta, le sometía y le podía o, en una palabra, le mandaba, que es algo indispensable cuando hablamos de toreo, lo que sólo se puede hacer cuando éste se ejecuta de verdad y se conocen los fundamentos para ponerlo en práctica. Y lo hizo con muchos toros íntegros y bastante menos seleccionados idóneamente para lo ocasión que, resulta curioso, en aquella época no le tropezaban tanto el cuerpo y los engaños.
Luego, todos sabemos lo que vino. De aquella era Corbacho, en la que puso de acuerdo a la inmensa mayoría de los aficionados a la fiesta, se pasó a la de Joselito-Martín Arranz en la que ya nada resultó ser lo mismo. Atorado, aburrido, magullado, posiblemente tanto física como anímicamente, terminó por marcharse dejándonos esa triste sensación de que habíamos tenido la miel en los labios, pero que todo se había quedado en el espejismo de lo que pudo haber sido y no fue. Por eso, cuando hace unos meses saltaba la noticia de su vuelta y la gente lanzaba las campanas al vuelo, me declaré abiertamente escéptico y me pregunté qué Tomás iba a ser el que íbamos a ver. Por desgracia, de momento, todo hace indicar que va a ser el de su etapa menos gloriosa, el que todavía no se ha aplicado a intentar averiguar el motivo, y tratar de evitar, que le cojan los toros.
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Decía literalmente en mi crónica/post, del 17 de agosto, tras su paso por la Semana Grande de Illumbe: “Los que vimos torear a José en su primera época tendremos que decir que le hemos encontrado torpón y con los mismos defectos que le echamos en cara en lo que fueron sus últimas temporadas”. Y decía torpón porque, por encima de todas otras circunstancias, me llamó la atención esa especie de impresión de torpeza que te transmite quien está realizando algo sin el convencimiento y la seguridad de que lo que está haciendo lo está interpretando con los fundamentos y los conocimientos que en su momento pudo aprender y practicar; algo que en sus últimas campañas ya había sido puesto de manifiesto en bastantes más ocasiones de las que a todos nos hubiera gustado. Días después surgió lo de Málaga y su eco en los medios, sucediéndose todo tipo de reacciones y en las que opinaron de toros, toreros y, sobre todo de José Tomás, hasta los que generalmente les trae al pairo todo lo relacionado con la fiesta. Así, Luis Solana en su blog colgó un post titulado “Han detenido a un suicida” que provocó numerosos comentarios, para todos los gustos y colores, de los que, quizá, el más atinado fue el de Rosa Jiménez Cano, últimamente bastante reacia -y hace bien- a prodigarse en temas que tengan que ver con la fiesta, quien lacónicamente le espetaba: “No es suicida, sino torpe”.
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Pura coincidencia, pero hasta cierto punto muy lógica cuando se está hablando de lo mismo. Y es que, dejémonos de pamplinas, el toreo se inventó para que el hombre burlase a una fiera en una lucha por la supervivencia en la que estaba en juego la vida. Posteriormente, su evolución ha propiciado a que a través de él se crease emoción, estética y arte, siempre y cuando se interprete conforme a unos cánones y se efectúe utilizando unas técnicas que se dictaron hace mucho tiempo. Ambas cosas han de estar siempre perfectamente coordinadas, de la misma forma que el alma y el cuerpo del torero tienen que estar, así mismo, de acuerdo en lo que ejecutan. Y fuera de las historias que nos quieran contar los que siempre intentan hacer comulgar a la gente con ruedas de molino, de los que nos hablan de misticismos, de valor inaúdito, de sitios inverosímiles, de estoicismo inusitado, y otras zarandajas, por la razón que sea, tal vez porque en sus primeros momentos aprendió el concepto de que a los toros primero hay que poderlos y mandarlos, someterlos y dominarlos, y para ello se necesita que éstos tengan dentro algo que poder y mandar, someter y dominar, José Tomás lleva ya mucho tiempo haciendo un toreo que aunque, en algunos pasajes, pueda recordar al de sus principios, tiene un desfase respecto a lo que fue en aquella primera época a lo que es ahora. Porque cuando esa técnica ya no sirve, bien porque ya no se cumplen esos cánones o porque lo que se tiene delante no es lo que era, a lo mejor ya no se puede ejecutar de la misma forma lo que siempre se ha llevado en la cabeza, y se duda. Se pierde esa seguridad y ese convencimiento de cómo hacer las cosas y, como contrapunto,se da esa sensación de torpeza que vino a marcar la última época en los ruedos del torero de Galapagar y que parece estar, igualmente, presente desde que volvió a los ruedos el pasado 17 de junio.


Los gilipitxis del tomate ,afirman que se dejo pillar para emular a Manolete. Le habran dado al jarrillo antes de salir a escena ,si.
Yo estaba el miércoles en Linares, y el pasado día 18 en Málaga, las dos únicas veces que he visto al de Galapagar desde su vuelta. Estoy completamente de acuerdo con lo que ha puesto en el post, se le ve torpe, descentrado. Son sus terrenos, pisa donde nadie lo hace, pero ambos sitios antes de cogerlo los toros avisaron varias veces, y el seguía ahi. Yo me pregunto ¿hasta que punto merece eso la pena?
Sin más preámbulos; tanto toro, tanto toro y sigues sin entender nada. A eso, en mi tierra se le llama; hacerse la picha un lío.
Tampoco entiendo que hago yo leyendo y escribiendo en un lugar como este en el que un ególatra blogero más, le resta importancia a las poquitas verdades que le quedan a la fiesta.
Sigue escribiendo memeces, "pensando" así y de esta forma aportaras algo muy importante al mito, a la leyenda, a uno de los pocos que se pone de veras.
UN BESO
muy bueno el post, Bete...por qué dices lo de Rosa de que es mejor que no escriba sobre toros?...no lo entiendo o al menos no quiero suponer y me gustaría saber porque lo hecho de menos.
Pgmacias
Nada que agregar a la clase magistral de Betialai. No se puede escribir ni describir mejor.
El problema es que te estás metiendo en la boca del lobo, querido amigo, porque la corte de admiradores de José Tomás trasciende toda lógica, todo conocimiento y toda sensatez. Simplemente son adoradores.
O si no, fijaos en lo que dice "educada". Al leer la primera frase pensé que se refería a José Tomás y no a Miguel, y le encontré toda la razón con aquello de "hacerse la picha un lío". Es la descripción más acabada de la tauromaquia tomasista actual. Pero no, era una defensa del iluminado, aunque los hechos demuestren palmariamente otra cosa.
Yo no sé si las "verdades que le quedan a la fiesta" son las de torear ganado indecoroso, no saber colocarse, pasar a revolcones y salir de cada corrida hecho un cristo, pero espero sinceramente que no sea así. Y además, que no sean los idólatras del fraude los que tengan la facultad decisoria en tauromaquia, a pesar de que, por lo que se ve en algunas plazas, parece que estamos llegando a ello.
Enhorabuena, Betialai, y un gran abrazo.
Si vamos a crucificar a un tío por atropellar la razón, apaga y vámonos. No entiendo nada de esto, Miguel. Entiendo comparto, defiendo y promuevo que la temporada de Tomás está mal planteada y que los toros que lidia en muchos casos son becerros. Pero tirar a dar porque se haya olvidado de que lo podían matar... ¿No queríamos héroes?
Comparto las alabnzas a El Cid por lo de Bilbao, y por muchas otras tardes incluso aquella de Azpeitia en que nadie le echó cuentas, no era nadie y lloraba en cuclillas en el callejón después de un faenón sin premio. El Cid estuvo en Bilbao, dice, hecho un tío, pero en Pamplona cantó la gallina, perfilero, tramposillo, a medias. ¿Le quita eso méritos para la gesta del otro día? No entiendo nada de esto, sobre todo en gentes como tú que han defendido su fiesta con sinceridad, sobre todo, consigo mismo. Yo no estuve en Linares, pero yo tampoco. Ahora me dirán que soy de la corte de Tomás, un adorador...
Ni tanto ni tan calvo, Chapu. Estoy con Betialai en que el JT de los primeros tiempos era distinto al de ahora. Para mí era mejor. No hay más que ver el ganado con el que se anuncia, las plazas en las que actúa, los percances que sufre (por torpe, como dice Betialai), y la corte de adoradores que tiene. Tú eres un buen aficionado y razonas, a favor o en contra de JT; los adoradores no piensan, pero lamentablemente existen y hacen un daño enorme a lo poco que queda de Fiesta.
Por fin, comparar a JT con El Cid, al menos esta temporada, me parece un insulto al segundo, porque estando bien o mal se ha puesto delante de toros, que es una cosa que todavía no ha hecho el madrileño. Yo fui tomasista hasta el numerito de los adolfos en Madrid. Desde entonces hasta su retirada, y desde su reaparición hasta ahora no me gusta nada lo que está haciendo. Espero que algún día se digne a venir a Madrid con toros de verdad (lo que empiezo a ver muy difícil por el nivel al que está descendiendo esta plaza), se ponga y "atoree". Entonces volveré a ser tomasista.
A los adoradores les fastidiará la comparación, pero si lo miramos fríamente la temporada de José Tomás se está empezando a parecer demasiado a la de Cayetano.
Veo que hay división de opiniones, un tipo de manifestación muy taurina, algo que no me sorprende. Sí que me choca un poco tu comentario, Chapu. Más que nada que hayas visto en mí la intención de crucificar a nadie o de tirar a dar. No se trata de éso, como tampoco se trata, creo, de intentar crear héroes. Si me muestro crítico con Tomás es, precisamente, porque ha sido un torero, y ojalá que algún día lo siga siendo, diferente a todos los demás que fue capaz de traer un soplo de aire fresco a la fiesta y hacer concebir una ilusión en el aficionado que, en su última época y actualmente, pienso que -por muchos motivos- no se corresponde con las expectativas que se depositaron en él. Jamás se me ocurriría criticar de la misma manera a toreros como Jesulín, Rivera, El Fandi, o tantos otros, casi la mayoría, que están ahí porque supongo que hacen lo que pueden y lo que saben y, en el fondo, no tienen ni tan siquiera la capacidad de decepcionar a nadie. Dices que no entiendes estas actitudes en gentes que hemos defendido la fiesta con sinceridad, especialmente hacia nosotros mismos. Quizá, aunque a lo mejor me equivoco, es por seguir defendiéndola por lo que digo lo que digo. Hace tres meses firmamos en Madrid un Manifiesto por una Fiesta Íntegra, Justa y Auténtica y creo que con estas críticas, no sólo no me desvío ni un ápice del compromiso adquirido al adherirme al mismo, sino que intento defender la fiesta de todos, no la de unos pocos. En cualquier caso, agradezco tu comentario lo mismo que los de Boris, Marisa, Pedro, Marcelo y Martín, todos ellos argumentados y coherentes, que son los que dan salsa y vida a un blog. El de Educada, aún agradeciéndolo, me voy a permitir en no tomarlo ni tan siquiera en consideración.
Un abrazo para todos.
Totalmente de acuerdo con tu post. Enhorabuena. Creo que no hay nada que añadir.
Sólo he visto a José Tomás una vez en su reaparición. Fue la primera tarde. Luego de cada revolcón, sólo por lo que veo y lo que se cuenta y escribe, la dramática voltereta de Málaga sucedió por ponerse en el sitio y echarle la zurda. Sin mando, el embroque fue del toro con el propio cuerpo del torero. En Linares dicen que estaba avisado, por lo que que la cornada es a todas luces evitable.
Torpeza, no. Simplemente falta de recursos. José Tomás se ha impuesto en infinidad de ocasiones así, dicho vulgarmente, por cabezonería. Una faena, con un toro-toro, en Madrid, en la corrida de Beneficencia del 99. En su época de verdadero esplendor. José Tomás, quedándose en el sitio, con la muelta por delante, cargando la suerte, acabó rompiendo a un manso entre el tercio y las tablas. Es su único recurso. A José Tomás lo acepto con un único recurso, de ahí surge todo lo demás, la emoción principalmente. Y también de su inhóspita mente.
Por lo demás, escenarios y ganado con el que está haciendo su temporada no son los adecuados y siempre han tenido detrás las sospechas de todos. Sus formas unas veces recuerdan al primer JT y otras al que iba de capacaída.
Como dice Bastonito, la comparación con El Cid es un insultó. Habrá tardes buenas y peores, pero El Cid, que suele mentir mal, ha sufrido lo suyo para estar bien delante del medio toro, del pastueño, medio bobo o entero, y lo hemos visto aliviarse a veces y otras entregarse, pero nunca atropellando la razón. Tiene El Cid, en cambio, una alta gama de recursos. Poder. El otro día desplegó unos cuantos en Bilbao con lo que es una corrida de toros. Toros. Pocos le hubieran sacado faena a los seis, y cualquiera tal vez habría sido revolcado en más de una ocasión. A El Cid sólo le levantaron una vez los pies del suelo y fue casi inevitable. Lo que es el toreo, que una veces vencen la fuerzas centrípetas y otras las centrífugas. Pero nosotros qué queremos, entre otras cosas: que se atoree con ajuste, ¿no? Pues lo que pasa. Pero también razón. Sí, y además a un toro. Toro.
En mi pueblo, Catarroja, hubo un novillero, Antonio Carpio, en la línea de Belmonte, y decían de él lo mismo que del de Triana. Era una mezcla explosiva: la falta de recursos, la ternura del novillero, el valor desbocado atropellando cualquier razón. A paliza casi por tarde de aquellos "novillos" de 1915 y 1916, al final uno lo mató en Astorga (27 de agosto de 1916). Clarito en sus memorías lo nombra en dos o tres ocasiones, y sólo fue novillero en plena edad de oro.
El toro pude pillar al torero cuando coinciden estas dos cirrcunstancias:
a) El toro no obedece a la muleta
b) El torero esta en la trayectoria o terrenos el toro
a) Si obedece y el toro va toreado, no creo que exista alguno tan malo como para traerselo al cuerpo y,
b)Si no esta en la trayectoria ni en jurisdiccion, es decir fuera de cacho, dificil sera que le arree.
En las cogidas de JT se dan ambas circunstancias, (a+b), PISA TERRENOS COMPROMETIDOS PERO ¡NO HAY MANDO!
Estoy de acuerdo con el post de Beti.
Ciertamente la filosofia del post es inconclusa si se pretende analizar la evoluciòn de un torero que no solo ha dibujado el cambio en su concepciòn del arte de torear sino de definirse tambièn como persona en esta etapa de su vida. Jose Tomas no solo avanza y retrocede, sini que en ese camino posee la magia de no dejar de amocionar a todos los pùblicos. Que es el arte sino una espectativa latente en quien puede lograr eso, una espectativa que influye una personalidad que aun evoluciona. Los demàs los veo con el afan de seguir interesando a costa de los que haga o deje de hacer Josè Tomas. Cabria la posibilidad de llamarle torpe a quien acepta que no puede abandonar su esencia y se deja pegar por un bicho? o lo sano serìa aprender a defender la figura a costa de dejarse llevar por los instintos de supervivencia. En fin veo mucho Tomàs para madurar y entregar. saludos.
Yo voy a poner la nota de primitivismo aquí. Sinceramente, tanto el "cambio en la concepción del arte de torear" como la "definición como persona" en determinadas etapas de la vida de un torero, me importan un comino. Yo a los toreros lo veo en la plaza, y las biografías, clubs de fans o apoyos incondicionales y desmedidos de figuras de la farándula me los salto.
Un torero sale al ruedo a burlar al toro con arte, con valor y con sabiduría, no a dejarse coger. Entre otras cosas porque si lo hace y quiere seguir haciéndose llamar torero, va a durar muy poco en esto, porque para ser torero hay que torear toros y los toros no dan sólo revolcones sino que muchos matan.
Perdón por la simplificación pero para mí la poesía tiene legitimidad en los toros como descripción y loa a lo que ocurre en el ruedo, no como justificación o endiosamiento a priori de algo que no vemos. Eso queda para los adoradores.
En efecto, Marcelo. Creo que tanto tu comentario como el de Urko, tremedamente coherentes ambos, sirven perfectamente para desmontar otros argumentos que se antojan vácuos, inconsistentes y anecdóticos.
Un abrazo.
Nunca habia entrado en blogs de estos para leer lo que la gente opina o deja de opinar, ya tengo bastante con ir a las plazas, sentarme y ver que el 80% de la gente, si no es algo mas, acude como un acto social sin tener la mas ligera idea de toros, diciendo autenticas barvaridades. Ya veo que no es solo en la plaza...
Que JT es torpe, que no sabe torear, que no sabe dominar a los toros... me huviera gustado que hubieses estado en salamanca el pasado 12 para que pudieras haber visto como arrancaba un faenon a un manso, de esos malos, que no tiran, que no humillan, que no se arrancan, en sus terrenos ( lo que no sabe hacer nadie), y como miro, de una manera unica a su segundo para hipnotizarle y dOMINRLE. Señores, hagan el favor de saber valorar lo poquito que tenemos ahora mismo. ( y si ahora gustan de llamarme loca, o seguidora, o admiradora, o sabe dios que, pues adelante) un saludo