JUGAR CON FUEGO
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Supongo que a la totalidad de personas bien nacidas que hayan podido contemplar ayer en diversos medios de comunicación el vídeo de la agresión, por parte de un auténtico hijo de puta, a una adolescente latinoamericana en un tren de els Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGT) les habrá producido el mismo efecto y que se estarán haciendo la misma pregunta: ¿en qué país vivimos?. Es alarmante el grado de agresividad xenófoba que se está ma
nifestando en un sector de la sociedad y, más todavía, contemplar que va aumentando paulatinamente y, haciéndose casi más natural en el día a día, convirtiéndose ya en hechos individualizados y realizados en lugares públicos lo que en un principio se daba al amparo de grupos o bandas organizadas y en sitios apartados y elegidos estratégicamente. Sucesos que no tienen calificación posible y que son, en gran parte, consecuencia de la irresponsabilidad de los que juegan con fuego, condescendiendo y dando alas a una caterva de indeseables que hace tiempo perdieron todo protagonismo en la sociedad política del estado español, y que lo empiezan a recuperar gracias a los desesperados y patéticos esfuerzos de una derecha que no supo asimilar su derrota en las urnas el 14 de marzo de 2004 y busca denodadamente arañar unos votos con vistas a las elecciones generales del año que viene.
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El utilizar una serie de símbolos, organizar con ellos manifestaciones alegando motivos diversos que son simple excusa para que éstas se conviertan sistemáticamente en pronunciamientos en contra del gobierno legítmo de la nación, el combatir los nacionalismos periféricos a base de un nacionalismo centralista cada vez más exacerbado, el torpedeo de toda iniciativa y el no por sistema a cualquier intento por mejorar la convivencia si ésta parte del ejecutivo, y, sobre todo, el acercar posturas y confraternizar en actos con la marginalidad política que no debe, ni puede, tener cabida en ningún país que se considere medianamente civilizado termina por derivar en sucesos deplorables y bochornosos como el que nos ha llegado desde Catalunya. Ante todo ésto a los miembros del partido en la oposición se les tendría que caer la cara de vergüenza, si es que todavía les queda una más mínima muestra de la misma, y además de producirse dimisiones en masa deberían replantearse su estrategia de aquí a marzo de 2008, pero seguro que no lo van a hacer y continuarán por el mismo camino. El que juega con fuego termina quemándose y lo malo es que puede llegar a quemar a los demás, aunque, afortunadamente, el pueblo es sabio y, de la misma manera que les pasó factura en los pasados comicios, hablará en las urnas que es en el lugar que, mal que les pese, se suelen consolidar las democracias.


dealvaro dijo
Amigo Beti, personalmente creo que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Aclaración: también personalmente prefiero la bandera de tres colores a la de dos y me siento orgullosísimo de ser Español.
23 Octubre 2007 | 09:23 AM