UNA BURLA MÁS
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Lo de menos, pese a que no debería serlo, fue que no llenaron Insurgentes.
Tampoco tiene excesiva trascendencia, porque de ninguna manera representaba una sorpresa, que el ganado que pisó el albero de La México fuese el “requerido” para la ocasión. No importa mucho el resultado artístico del festejo porque, ya se sabe, en una corrida mediática y publicitada hasta la exageración puede ocurrir cualquier cosa y poco tiene que ver con una tarde, digamos, convencional. Lo que s
i llama poderosamente la atención es que, en un despropósito más a anotar a cuantos se van cometiendo últimamente, El Pana y Morante, Morante y El Pana, se burlaron de la fiesta. Un nuevo escarnio que, disfrazado de acontecimiento mundial y bajo pretexto de querer dar al mismo un toque diferente, supongo, provoca un irremediable sonrojo y unas dosis bastante elevadas de indignación en los que, como yo, pensamos que la fiesta debe ser otra cosa y que sus fundamentos siguen estando en lo que se hace en el ruedo ante un toro de verdad y nos sobra cualquier tipo de parafernalia.
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Que El Pana, un viejo torero histriónico, bufón durante mucho tiempo de la afición azteca, al que se le conoce por sus excentricidades y por algunas pinceladas, no muchas, de un toreo que puede recordar al clásico, y al que se le han
valorado más en estos últimos tiempos esos detalles, por su edad y la fragilidad de su físico que transmiten un riesgo al verle ante la cara de un toro, haya sido fiel a sí mismo y no haya renunciado a su particular numerito entra dentro de lo esperado. El que Morante se haya sumado al mismo, sin ninguna necesidad de hacerlo, que se haya prestado a participar en la charlotada del diestro mexicano, me parece lamentable y una falta absoluta de personalidad por parte de un hombre del que, precisamente, por encima de gustos particulares y demás consideraciones técnicas, la mayoría de los aficionados habíamos sabido reconocer sus diferencias, ese algo distinto y especial que le separaba de los demás, en una palabra, su personalidad.
¿Qué estaríamos diciendo si en vez del de La Puebla hubiese sido Padilla el que hubiese sido partícipe de semejante circo?. ¿No hemos criticado agriamente, con toda la razón, las payasadas del El Ciclón de Jerez cada vez que ha protagonizado hechos similares a los que se vivieron ayer en Insurgentes?. Y no me vale que nadie me diga que como toreros, en el concepto artístico, están a años luz, porque otros pueden aducir que, al menos, el patilludo de la montera de Micky Mousse cuando realiza el paseillo lo suele hacer, otra cosa es que luego toree o no, para enfrentarse con toros de verdad.



urko dijo
Morante es un "quiero y no puedo". Cultiva su imagen de toreo ARTISTA, que algun iluminado se la otorgó con excesiva premura y celeridad, pero solamente a traves de sus abandonos, vueltas, excentricidades, etc., olvidandose de lo obvio que es el TOREAR como artista, que por cierto sabe hacerlo y bien.
Que se deje de milongas y que empiece a decir las cosas en el ruedo, que es donde hablan los toreros.
Lo de hacer el paseillo fumandose un puro, ¡una estupidez!
7 Enero 2008 | 12:15 PM