UN VEREDICTO CON DEMASIADAS PATAS
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Creo, honradamente, que con todo lo que se ha escrito sobre el tema aquí y en otros
espacios, especialmente en El Chofre, poco más se puede añadir y que si existía alguien que podía tener dudas al respecto, éstas habrán quedado disipadas y algo habrá podido aclarar su posición en esta especie de debate que surgió de forma casi espontánea a raíz de la denuncia hace una semana del esperpéntico show que protagonizaron en La México dos sujetos vestidos de toreros. Es, evidente, como habéis podido comprobar que la culpa, en este caso el flagrante delito, diría yo, se reparte y recae en esas tres patas a las que hacía referencia Esplá tal y como recogíamos en el post del pasado jueves día 10. El veredicto no ofrecía otras posibilidades y tanto toreros, como empresarios y ganaderos eran, a
la fuerza, reos convictos y confesos de ser los autores de la manipulación en la integridad del toro de lidia. Se trataba de dirimir si alguno de estos colectivos contaba en su haber con más responsabilidades que el resto o incluso alguno, como se había insinuado, podía estar exento de las mismas. Abrumadoramente, pienso, y salvo algunos matices la conclusión a la que hemos llegado todos es la misma, y culpamos a las tres partes,casi, a partes iguales.
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No podía ser de otra manera, porque el tratar de adjudicar, en este caso, porcentajes sería -como se ha comentado acertadamente- tanto como pon
erse a averiguar si fue antes el huevo o la gallina. Estando claro que lo que no se discutía era la autoría material de esta humillación (afeitado, afeitado encubierto, rebaje de trapío, descastamiento, dulcificación bobalicona, e
tc.) al que debe ser el auténtico protagonista de la fiesta, sino de dilucidar quién o quiénes eran sus instigadores intelectuales todo nos hace llegar, indefectiblemente, al mismo punto. Si los empresarios como organizadores de unos festejos, que además tienen la desfachatez de anunciar como íntegros, en su afán de sacar el máximo dinero posible, no hubiesen sucumbido a las exigencias de -al principio- unas determinadas figuras del toreo y de algunos ganaderos de renombre, está claro que la situación sería diferente. Si ésos y otros ganaderos tentados, claro está, por llenar sus arcas no se hubiesen prestado a experimentos, alquimias y manipulaciones, por mucho que se lo exigiesen algunos toreros y determinados -generalmente pudientes- empresarios, ahora posiblemente no sería necesario hablar de este asunto. Y si los toreros, hubiesen tenido la vergüenza, el valor y la profesionalidad que a muchos se les suponía por su capacidad y por su fama, no hubiesen tratado de correr menos riesgos para poder completar sus cada vez más prolíficas temporadas que les rendían pingües beneficios, y no hubiesen presionado a empresarios y ganaderos para hacer más cómodo y menos peligroso su trabajo, jamás se hubiese llegado a la actual situación.
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Todos, sin que se libre nadie, han contribuido a que se haya llegado a una situación que hoy, por desgracia, es la que predomina, salvo muy honrosas y raras excepciones, en el mundo de la fiesta. A ello debemos añadir que, en los últimos tiempos, esos tres colectivos que antaño solían estar generalmente desconectados entre sí, y que en consecuencia hacían la guerra por su cuenta, han llegado en muchos casos a fundirse y ahora un torero puede llegar a ser empresario y al mismo tiempo ganadero, con lo que el conflicto de intereses se hace cada vez más grande y el río revuelto y la ganancia de pescadores está cada vez más a la orden del día.. Y es que, además, de esas tres teóricas patas de las que hablamos ha surgido otra nueva que, en su momento, era un apéndice de una de ellas y que hoy toma carta de naturaleza propia y viene a completar esa maldita maraña. El apoderado, que en principio se dedicaba únicamente a defender los intereses de su torero, y que en la actualidad no tiene nada de particular que sea, así mismo, ganadero o empresario, cuando no ambas cosas a la vez y que, para más coña, haya sido también matador de toros. Con ello y contando con el públi
co, que también tiene algo que ver en este asunto y, al que hasta ahora no nos hemos referido, que sería la cuarta pata de la mesa a la que se refería Esplá, nos encontramos con una mesa de cinco patas que, a mí, se me antoja atípica y chocante. Una quinta pata que viene a romper más el equilibrio y que debe sumarse a la lista de facinerosos que llevan camino de que podamos llegar a decir de la fiesta, si nadie lo arregla, que entre todos la asesinaron y ella sola se murió. Pero del público y de la información o desinformación especializada, ¿una sexta pata fatal y sin duda muy perniciosa?, hablaremos en otra ocasión.


raul dijo
Y falta otra pata que es la ADMINISTRACION, que en teoria vela por los intereses del publico. Pero que no pone el minimo interes en resolver el problema.
Yo creo que ni toreros, ni empresarios, ni ganaderos van a solucionar el problema del afeitado. Por lo tanto....solamente nos queda la ADMINISTRACION y lo aficionados. La pregunta es...¿ Como se coordina una plataforma de aficionados de todas las tendencias, sensibilidades...ect para obligar a la ADMINISTRACION ( dividida por otra parte en 17 ADMINISTRACIONES DISTINTAS ) a atajar el problema ?.
Y sinceramente pienso, que el tema del afeitado, es importante desde el punto de vista etico con respecto al toro y a la fiesta, pero convencido que no va a cambiar nada en la lidia y desarrollo del espectaculo.
Para mi es mucho mas importante cambiar la SUERTE DE VARAS, el asunto mas grave, dentro de lo que es el ruedo. Problema del que no se ha bla tanto, pero es mucho, mucho peor.
14 Enero 2008 | 08:48 PM